Todo comenzó hoy en la mañana. Me levanté como diario: cansada del día anterior, con ganas de volver a las cobijas por el frío que estaba haciendo y nerviosa por el tiempo que me levanté.
Este día iba a hacer todo o nada. Por problemas económicos estaba amenazada de que no me dejaban hacer el examen, al menos que encontraba al director para que me diera el "paro". Eran las 8:30a.m., empecé a hablar con un profesor y me recomendó que me formara para que me atendiera. Con los nervios de lo que pensaba que me iba a decir el señor, el tiempo se hacía eterno. No era la única que estaba en búsqueda del director, se empezaba a juntar la gente, preguntando por él y nada.
Me empiezo a desesperar. Voy a mi salón y dejé mis cosas porque ya no aguantaba cargar el bulto, y cuando volví a la dirección, me topé con la maestra que me iba a aplicar el examen a primera hora y me habló y me dijo que estaba en la lista de deudores. "Estoy esperando al director, pero no llega" inmediatamente le contesté desesperadamente a la maestra. Veía a todas las personas dirigiendose a control escolar y preguntando por él desesperados porque está en juego las calificaciones. Algunos tienen problemas de pagos o una simple equivocacion del "sistema".
Volví a mi salón y me sentía en sí "freakie" porque era la persona que no hacía examen. Pareciera como si fuera castigada, con tal que la maestra me dijo que volviera a ver si ya vendría el director, y nada.
Ya me había perdido un examen y me dijo la maestra después de varios minutos que bajó del salón: "No creo que venga, ya es muy tarde... pero ánimo, vas a hacer otro examen (extraordinario) al fin y al cabo tú si sabes"... En ese momento empecé a derramar lágrimas y me dijo la maestra: "No llores"; en ese momento sentí que me apoyaba.
Todavía seguía en pie en esperar al director, de todos modos ya me perdí el segundo examen con el profesor que sigue a cada una de las reglas que se imparten en ese plantel. Con tal que me vió uno de los coordinadores y me preguntó: "Estás esperando al director" y le dije que si, con lo que me dijo después: "No va a venir hasta en la tarde o hasta el lunes". De ahí me sentí demasiado triste. Pues si no iba a presentar examen por falta de pago, entonces para que estoy perdiendo tiempo esperando a un señor que desde el día anterior me dí tres vueltas enfrente de de su oficina y no se aparecía por una "junta".
Ahora si esto si es nerviosismo... Sin examen, (en caso que me apliquen el examen) sin terminar trabajos y no lo malo, no le entiendo a progra.
¿qué es lo que se puede hacer?... Enfrentar los problemas a como viene, no queda de otra...